La OIT centra su campaña para 2026 en el entorno psicosocial

Cada 28 de abril, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, iniciativa promovida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde el año 2003. En este día, el mundo detiene la mirada sobre algo que ocurre a diario y en silencio: el riesgo que asumen millones de personas simplemente al ir a trabajar.
El propósito principal es impulsar la prevención de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo. A través de esta campaña de sensibilización se busca centrar la atención internacional sobre el impacto que una cultura de la seguridad y la salud tiene en la reducción de muertes y lesiones relacionadas con el trabajo.
Hoy, en Tema Litoclean reflexionamos sobre todas estas realidades; concretamente, sobre su aplicación en la realidad laboral del Perú.
“El entorno psicosocial en el trabajo” es el tema de la OIT para 2026
Para este año, ese llamado llega con una agenda más profunda y urgente que nunca: la OIT ha centrado la campaña en el entorno psicosocial del trabajo, definido por la manera en que el trabajo se diseña, organiza y gestiona, así como por el contexto social y ambiental en el que se desarrollan las actividades laborales.
Los factores psicosociales -como la carga de trabajo, la claridad de roles, la autonomía, el apoyo y los procesos justos y transparentes- influyen de manera decisiva en cómo se experimenta el trabajo y afectan a la seguridad, la salud y el desempeño de los trabajadores.
La gestión eficaz de estos riesgos requiere el mismo rigor e importancia que los riesgos físicos, químicos y biológicos; es por ello que el compromiso entre las organizaciones del siglo XXI debe extenderse a las condiciones en las que sus personas piensan, sienten y toman decisiones, especialmente en entornos industriales de alta criticidad, como lo es nuestra industria.
El marco normativo: lo que exige la ley en el Perú
El ordenamiento jurídico peruano en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) cuenta con una estructura normativa consolidada, cuyo instrumento principal es la Ley N.° 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, promulgada en 2011, modificada por la Ley N.° 30222 y reglamentada por el D.S. N.° 005-2012-TR. Este marco normativo tiene como objetivo promover una cultura de prevención de riesgos laborales en el país.
Entre las principales obligaciones que se imponen a los empleadores, se tiene, entre otras:
- Conformación del Comité de SST
- Elaboración y difusión del Reglamento Interno de SST
- Identificación de peligros, evaluación de riesgos y determinación de controles (IPERC)
- Registros obligatorios de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales
- Realización de exámenes médicos ocupacionales
Adicionalmente, la Resolución Ministerial N.° 375-2008-TR -Norma Básica de Ergonomía y de Procedimiento de Evaluación de Riesgo Disergonómico- complementa el marco regulatorio en áreas específicas de salud ocupacional, incluyendo los aspectos psicosociales.
Diagnóstico situacional de la realidad peruana
Los datos estadísticos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), obtenidos a través del Sistema Informático de Accidentes de Trabajo, Incidentes Peligrosos y Enfermedades Ocupacionales (SAT), evidencian una situación de alta siniestralidad que demanda atención prioritaria.
Durante el año 2025, el MTPE registró 44,602 notificaciones de accidentes de trabajo, cifra que ha superado las proyecciones iniciales y ha marcado un nuevo máximo histórico. Del registro total de notificaciones, solo el 0.2% representan las notificaciones por enfermedades ocupacionales, lo que indica subregistro y debilidad en los mecanismos de notificación y control.

Fuente: Sistema Informático de Accidentes de Trabajo, Incidentes Peligrosos y Enfermedades Ocupacionales (SAT) Elaboración: MTPE – OGETIC – Oficina de Estadística
A esto se suma un factor estructural de fondo: la informalidad laboral, que supera el 70% del empleo en el país, lo que complica significativamente la supervisión y fiscalización de las condiciones de trabajo, haciendo que dichas cifras no reflejen la realidad del país. Esto evidencia la necesidad de fortalecer la gestión preventiva y el cumplimiento de la Ley N°. 29783.
Gestión de riesgos en entornos industriales de alta criticidad
En los sectores en los que nos desarrollamos, como el Oil & Gas, la minería y la química, el perfil de riesgos presenta una naturaleza y una severidad potencial significativamente mayor que las del promedio de la economía formal. La exposición a sustancias peligrosas, trabajo en espacios confinados, manejo de equipos de alta presión y contacto con materiales contaminantes exigen protocolos de control rigurosos, jerarquías de controles bien definidas y una cultura preventiva transversal a todos los niveles de la organización.
En este contexto, la gestión de la SST no puede limitarse al cumplimiento normativo mínimo: requiere un enfoque sistémico, basado en riesgos y orientado a la mejora continua, que permita anticipar desviaciones antes de que estas se materialicen en eventos no deseados.
Es precisamente esta exigencia la que sustenta la adopción de estándares internacionalmente reconocidos como la ISO 45001:2018, el estándar internacional de referencia para los Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, cuya implementación garantiza que los controles operacionales, la participación de los trabajadores y la mejora continua no sean declaraciones de intención, sino prácticas verificables en cada operación.
Una responsabilidad compartida
En Tema Litoclean entendemos que la seguridad no se declara: se demuestra. Una de las formas más sólidas de demostrarlo es a través de estándares internacionales verificables de manera independiente.
La gestión de la seguridad y salud en el trabajo no debe entenderse como una obligación aislada, sino como un elemento clave para garantizar la continuidad y viabilidad del negocio en el largo plazo. Esa convicción, compartida hoy por los organismos internacionales, los reguladores y los referentes de la industria, es la que guía nuestro trabajo cada día y se refleja en nuestra certificación ISO 45001:2018. Esta es el resultado de un proceso riguroso de implementación, auditoría y mejora continua que garantiza que nuestras operaciones -en las áreas Seguridad Industrial, Procesos, Medio Ambiente y Remediación de Suelos- se gestionan con los más altos estándares de prevención.
Este 28 de abril nos encontramos con un doble compromiso. Hacia afuera, sumarnos con convicción a la campaña mundial que la OIT impulsa sobre entornos psicosociales saludables, reconociendo que el bienestar integral de las personas es inseparable de la seguridad operacional. Hacia adentro, ratificar que cada proyecto que ejecutamos lleva consigo la responsabilidad de devolver a cada colaborador, contratista y comunidad la misma integridad con la que llegaron.



